Relatos de calle y barro es el cuarto «libro cantado» de mi autoría. Así llamo a esos cuentos cortos con esencia lírica que transformo en canciones para consolidarlas en una sola obra. Como en mis proyectos anteriores, el puente hacia el sonido lo construyen Los Derian’s.
Llevar este trabajo a la realidad me tomó un año. La inspiración me encuentra en los lugares más inesperados: caminando por la calle, al conversar con un conocido o cuando menos lo espero. Son esos instantes donde tomo el móvil y, en la app de Notas, comienzo a escribir los versos que describen la historia que me inspiró.
En esta entrega, he organizado los relatos en cuatro bloques. «Calles del ayer», la primera canción de la lista, actua como prólogo. Son recuerdos de mi barrio; como dice uno de sus versos: Tiempos que no vuelven, pero imágenes quedan. Es esa nostalgia la que me hace sentir que, en realidad, nunca me fui.
«Raíces» es el primer bloque. Es un ensayo de tres temas donde recuerdo mi infancia en el barrio y exploro la vida en el campo. En dos temas el violín es el protagonista para darle sonido a los versos de mis recuerdos cuando visitaba la provincia de Coclé. Son memorias de mi infancia; sospecho que, aun siendo muy niño, ya escribía mentalmente.
Elegí el violín por ser uno de los instrumentos melódicos fundamentales de nuestro folclore. Es la primera vez que el campo panameño forman parte de mis relatos. En «Agua y barro», convertí en versos las anécdotas que suelo contar a mis amigos: un testimonio puro de vivencias en un barrio del interior del país.
«El éxodo y la lucha» es el segundo bloque. En «La oportunidad», describo las vicisitudes de migrar a la ciudad. «Al cruzar la calle» es una crónica de barrio que nos recuerda que, a pesar de las carencias económicas, la esperanza y el esfuerzo pueden construir un destino.
«Laberintos de amor y hermandad» es el tercer bloque. Cada relato de amor es un laberinto, callejones sin salida que representan un conflicto y que se convierten en material de inspiración, ya sean experiencias propias o ajenas. Todo laberinto tiene una salida, y en este caso, el camino conduce a la alegría.
Mi fortuna son mis amigos, y es por ello que la amistad es un tema recurrente en mi obra. No necesito buscar lejos la inspiración; «Tengo un amigo» es el reflejo de esa realidad.
El cierre llega con el cuarto bloque: «Reflexión». Siempre concluyo con inspiraciones producto de algún encuentro con realidades que me llevan a examinarlas, a estudiarlas, intentando entenderlas. Es un ejercicio mental necesario que decido compartir contigo a través de la lírica.
Para todas las almas que sienten más de lo que cuentan.
Te comparto estos escritos. La tecnología es el plugin que los convierte en canción y Los Derian’s son la única banda que cobra vida en tu imaginación al escucharlos.
Puedes escuchar la obra completa en Youtube, Spotify, Amazon Music, entre otros servicios.


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