Relatos de calle y barro: Reflexión

Caminos

La vida es como los caminos:
tiene curvas peligrosas.
Sigue… no pares…
encontrarás donde reposar.

En la sombra de un árbol
una suave brisa te puede acariciar;
solo que quedarte no puedes,
seguir andando debes.

Sigue caminando,
por la ruta avanzando.
El tiempo no espera,
detenerse no cuenta.

Sigue caminando
mientras vida tengas;
el tiempo no espera,
sigue con tu gente andando.

En la ruta caíste
y te han ayudado.
Te has levantado,
a otros has apoyado.

Te has enamorado,
juntos han caminado;
a niños has guiado…
solo no has estado.

Sigue caminando,
por la ruta avanzando.
El tiempo no espera,
detenerse no cuenta.

Sigue caminando
mientras vida tengas;
el tiempo no espera,
sigue con tu gente andando.

En lo recorrido
recuerdos han quedado.
Procura ahora, en lo que falte,
un sendero tranquilo encontrar.

Lugar donde puedas invitar,
con ríos… con playas…
donde puedas disfrutar,
donde puedas celebrar.

Sigue caminando,
por la ruta avanzando.
El tiempo no espera,
detenerse no cuenta.

Sigue caminando
mientras vida tengas;
el tiempo no espera,
sigue con tu gente andando.

Al final de la ruta
podrás por fin descansar;
contento de lo que pudiste lograr,
satisfecho de lo que pudiste sembrar. 

Sigue caminando
mientras vida tengas…
el tiempo no espera.


Cuidado en el camino

Se le veía caminar por la acera,
vestida de prendas rasgadas por el tiempo.
Una cartera grande, una pañoleta,
una botella de agua y sandalias.

Parada en la esquina, hacia el cielo miraba
como si estuviera buscando respuestas
de una vida que atrás quedó,
que sin esperanzas y en soledad la dejó.

Cuidado con la vida que llevas,
que sorpresas te tiene si te dejas.
Cuidado con la vida que llevas,
que, sin cariño, solo te quedas.

Cuidado en el camino,
que gustos te das y luego penas deja.
Cuidado en el camino
que lejos de la seguridad te deja.

De abundante cabello y barba,
hablando a gritos con su pasado;
con ropa a la que el tiempo el color borraba,
caminando en el barrio lo encontrabas.

Una flauta a veces tocaba,
con el sonido su presencia anunciaba
o con gritos de reclamos
que ya… eso a nadie le importaba.

Cuidado con la vida que llevas,
que sorpresas te tiene si te dejas.
Cuidado con la vida que llevas,
que, sin cariño, solo te quedas.

Cuidado en el camino,
que gustos te das y luego penas deja.
Cuidado en el camino
que lejos de la seguridad te deja.

En la vida nada es seguro,
el tiempo solo recuerdos deja.
En la vida nada es seguro;
lo vivido, en el pasado queda.

Cuidado con la vida que llevas,
que sorpresas te tiene si te dejas.
Cuidado con la vida que llevas,
que, sin cariño, solo te quedas.

Cuidado en el camino,
que gustos te das y luego penas deja.
Cuidado en el camino
que lejos de la seguridad te deja.

(Cuidado en el camino.)
En las noches su casa techo no tiene, sus pertenencias es lo que lleva.

(Cuidado en el camino.)
¡Terrible! Después de tantos años encontrarte solo y sin nadie que te quiera.

(Cuidado en el camino.)
Nada es seguro: deja la soberbia, quiere a tu gente; de lo contrario, solo te quedas.

(Cuidado en el camino.)
Gente olvidada, que sus nombres ya nadie pronuncia.

Por ellos ya nadie pregunta.

Ya nadie pregunta.

Ya nadie pregunta.

Ya nadie pregunta.